La intervención realizada es la primera restauración integral del conjunto en más de dos décadas, tras años de intervenciones puntuales de mantenimiento
Las gigantillas de Segovia han regresado a la ciudad completamente restauradas y preparadas para volver a recorrer sus calles y plazas en las celebraciones populares. El Ayuntamiento ha presentado hoy estas figuras, uno de los elementos más reconocibles de la tradición festiva segoviana, tras una intervención integral que ha permitido no solo recuperar su estado de conservación, sino también descubrir que su antigüedad es mucho mayor de la que se estimaba inicialmente, datándolas a finales del siglo XVII, en concreto de 1697, lo que las convierte en piezas de extraordinario valor histórico dentro del patrimonio festivo.
El alcalde de Segovia, José Mazarías, ha destacado el valor de esta recuperación como una forma de preservar la memoria colectiva y garantizar la continuidad de las tradiciones locales. “Hoy es un día en el que recuperamos una parte esencial de nuestra memoria colectiva y en el que, al mismo tiempo, reafirmamos nuestro compromiso con la cultura, con nuestro patrimonio y con las tradiciones más arraigadas en nuestra ciudad”, ha señalado.
Con su regreso, las gigantillas recuperan su lugar en la vida cultural de Segovia como testimonio de una tradición transmitida de generación en generación. “Las tradiciones son una parte viva de nuestra identidad. Son elementos que nos reconocen como comunidad y que debemos cuidar para que puedan seguir formando parte de la vida de la ciudad y ser transmitidos a las generaciones futuras”, ha afirmado el regidor.
Una restauración necesaria que ha revelado su verdadera antigüedad
El proyecto se puso en marcha en junio de 2025 desde las áreas de Cultura y Festejos Patronales del Ayuntamiento, en colaboración con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Segovia. La actuación respondía a la necesidad de acometer una restauración integral después de tres décadas desde la última intervención de estas características, realizada en 1995 por Juan Antonio Sanz, restaurador y antiguo custodio de la Comparsa.
Durante estos años, las figuras habían recibido distintos trabajos de mantenimiento, reparaciones puntuales y retoques superficiales. Sin embargo, el deterioro acumulado por el uso continuado, las condiciones meteorológicas y el envejecimiento natural de sus materiales hacía necesaria una intervención más profunda, especialmente en las cabezas, los brazos y las estructuras de mimbre y cartón piedra.
Los trabajos se encargaron a AVALL Patrimoni Viu, empresa con sede en Reus (Tarragona), dirigida por Aleix Álvarez Vall, maestro artesano técnico en conservación y restauración de bienes culturales especializado en imaginería festiva.
La intervención ha incluido un análisis técnico exhaustivo y actuaciones para consolidar las partes estructurales deterioradas, eliminar repintes, recuperar los materiales y la policromía, revisar las sujeciones, restaurar los cuerpos de mimbre y aplicar capas de protección final.
El proceso adquirió una dimensión especial cuando los restauradores comenzaron a encontrar indicios de que las gigantillas podían ser mucho más antiguas de lo que se había considerado hasta entonces. Frente a la estimación inicial, que situaba su origen entre cien y ciento cincuenta años atrás, los primeros hallazgos apuntaron a una cronología que podía alcanzar los tres siglos.
Los indicios encontrados en el taller de restauración dieron paso a una investigación histórica impulsada paralelamente por Amada Peñalosa, responsable de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Su trabajo permitió contrastar y confirmar buena parte de las evidencias obtenidas durante la intervención.
Los resultados de los estudios de investigación y conservación situaron finalmente las figuras a finales del siglo XVII, en 1697, un hallazgo que elevó considerablemente su valor histórico y patrimonial. Ante esta nueva información, en junio se decidió prolongar su estancia en el taller para llevar a cabo una restauración más profunda y rigurosa de la inicialmente prevista.
El alcalde ha subrayado que este descubrimiento refuerza la responsabilidad de las instituciones a la hora de conservar un legado que pertenece al conjunto de la ciudadanía. «Vuelven, por tanto, no solo unas figuras restauradas, también vuelve una parte de nuestra historia. Vuelve un patrimonio que pertenece a todos los segovianos», ha destacado.
Un legado para las próximas generaciones
Además de restaurar las gigantillas, la empresa AVALL Patrimoni Viu se ha encargado también de la restauración integral de los gigantones Frutos y Fuencisla, que llegaron en el mes de junio. Los trabajos incluyeron una intervención de diagnóstico, limpieza y evaluación estructural, con revisión de su estructura interna, análisis de intervenciones anteriores y consolidación de zonas de fragilidad. La actuación constató que ambas figuras fueron realizadas a finales del siglo XIX, principios del XX.
La restauración realizada garantiza que los gigantones y las gigantillas puedan continuar participando en las celebraciones populares y formando parte de los recuerdos de los segovianos. Su recuperación permite preservar unas figuras que han acompañado a distintas generaciones y que constituyen un vínculo entre la historia de la ciudad y su presente.
El Ayuntamiento reafirma así su compromiso con la conservación del patrimonio cultural y con el mantenimiento de unas tradiciones que siguen teniendo un papel destacado en la identidad colectiva de Segovia.