- El patrimonio geológico de la ciudad de Segovia - Un recurso sostenible para la educación ambiental y el geoturismo

Hienas en la tundra segoviana

El valle de Tejadilla circunda la ciudad de Segovia y su entorno por el suroeste, como hermano menor de los cañones del río Eresma y arroyo Clamores. En las laderas y cortados del valle de Tejadilla abundan las bocas de cuevas, abrigos y solapos, de pequeñas dimensiones, que se formaron por procesos kársticos previa y simultáneamente al encajamiento de la red fluvial. Durante los últimos centenares y decenas de miles de años, esas cuevas han sido habitadas y utilizadas como lugar de cobijo por varias especies de mamíferos, anfibios, reptiles y aves. Entre los restos de macromamíferos que se conservan fosilizados en los rellenos de esas cuevas, como las denominadas El Buho, La Zarzamora y El Portalón, destacan los de hienas de las cavernas, équidos (caballos silvestres) y bóvidos (uro y bisonte); pero también rinoceronte lanudo, cérvidos, mamut y otras especies típicas de ambientes esteparios fríos, incluso semejantes a las actuales tundras circunpolares.

Pero además, podréis reflexionar sobre aspectos ambientales, como los cambios climáticos globales, y origen y la magnitud de los cambios; los impactos humanos sobre el paisaje; y el control de la recolección, coleccionismo y comercialización de restos fósiles, y su relación con la  conservación del patrimonio geológico.




    Ayuntamiento de Segovia - Concejalía de Medio Ambiente